El texto alternativo de una imagen no es una etiqueta para repetir palabras clave ni una descripción automática de todo lo que aparece en una foto. Su tarea es ayudar a que el contenido conserve sentido cuando la imagen no puede percibirse. Para decidir qué escribir, primero hay que preguntarse qué aporta esa imagen a esa página.
Una misma imagen puede necesitar textos distintos según el contexto. Una foto de una taza puede ser decorativa en una nota sobre hábitos de trabajo, pero informativa en una tienda donde el producto se vende. Por eso, conviene decidir cada caso al publicar, no mantener una fórmula idéntica para todo el sitio.
Empezá por la función, no por la apariencia
Revisá la imagen dentro de la página y preguntate: si no pudiera verla, ¿qué dato, acción o significado perdería? La guía de imágenes de la W3C Web Accessibility Initiative distingue, entre otros casos, imágenes informativas, decorativas, funcionales y complejas. Esta clasificación ayuda a evitar una descripción que suena precisa, pero no resuelve la necesidad del lector.
- Informativa: aporta un dato o una idea que no está expresada de otro modo.
- Decorativa: acompaña el diseño, pero no agrega información necesaria.
- Funcional: permite activar un enlace o control; importa explicar qué hace.
- Compleja: presenta información detallada, como un gráfico, que debe poder consultarse también en texto.
Qué escribir en cada tipo de imagen
Imágenes informativas: comunicá lo esencial
Describí el aspecto relevante para entender el contenido, no cada detalle visible. Si la imagen muestra un gráfico sobre visitas al sitio, el texto debería resumir la tendencia importante; no alcanza con decir «gráfico de líneas». Si muestra a una persona usando una herramienta y el artículo explica ese uso, mencioná la acción que aporta contexto.
Antes de redactar, identificá la idea que la página necesita transmitir. Luego escribí una frase breve que la comunique con naturalidad. No hace falta empezar con «imagen de» o «foto de»: el lector ya está ante un elemento gráfico. Tampoco agregues detalles que no ayudan a comprender el contenido.
Imágenes decorativas: no agregues ruido
Si una imagen solo aporta ornamentación, el atributo alternativo puede estar vacío: alt="". Esto indica que no necesita una descripción. No significa omitir el atributo. Agregar textos como «línea azul de adorno» puede distraer de la información importante. Si la imagen contiene palabras que ya aparecen completas al lado, repetirlas también puede ser innecesario.
Imágenes que funcionan como enlaces o botones
Si la imagen es el único contenido de un enlace o botón, describí su destino o acción: por ejemplo, «Ir a la página de contacto» o «Buscar». No te limites a describir el dibujo, como «lupa», si el propósito del control es buscar. Cuando el enlace ya tiene texto visible que explica su función, revisá si la imagen repite esa información; una alternativa vacía puede evitar duplicaciones.
Gráficos e imágenes con texto
Si una imagen contiene texto que no aparece en otro lugar, asegurate de que esa información esté disponible como texto alternativo o en el contenido cercano. Para un gráfico complejo, una frase breve puede identificarlo, pero los datos y conclusiones relevantes deberían explicarse también en el cuerpo de la página, mediante una tabla, un resumen u otro equivalente textual.

Un proceso rápido para revisar cada imagen
- Leé el contenido cercano. Identificá qué información ya está escrita.
- Determiná el propósito. ¿La imagen informa, decora, activa una acción o presenta datos complejos?
- Elegí la respuesta adecuada. Escribí una descripción útil, indicá la función, usá
alt=""si es decorativa o trasladá la información compleja al texto. - Probá la lectura sin imagen. Leé el texto alternativo junto al contenido y comprobá si se entiende sin repetir información innecesariamente.
- Verificá el resultado publicado. Comprobá que el campo se haya guardado y que no quede vacío por error en una imagen informativa.
Errores frecuentes que conviene evitar
- Repetir el nombre del archivo: «IMG_4832» no informa qué aporta la imagen.
- Acumular palabras clave: el texto debe ayudar a comprender, no servir como lista de términos para posicionar.
- Describirlo todo: una lista de colores, objetos y posiciones puede ocultar el dato relevante.
- Usar el mismo texto en todas las imágenes: cada imagen puede tener un propósito distinto según la página.
- Confundir descripción con acción: en un botón, explicá qué pasa al activarlo.
- Dejar fuera información esencial de un gráfico: nombrarlo no reemplaza presentar sus datos o conclusiones.
El árbol de decisión de WAI para el atributo alt ofrece una forma ordenada de resolver casos: pregunta si la imagen contiene texto, si es necesaria para entender un enlace o si aporta significado al contexto. Es una referencia útil cuando dudás entre describir una imagen y marcarla como decorativa.
La descripción más útil no es la más larga: es la que conserva la información o la función que la imagen aporta en esa página.
Convertí la revisión en parte de la publicación
Para empezar, elegí una página importante y revisá sus imágenes una por una. Anotá cuáles transmiten información, cuáles son decorativas y cuáles habilitan una acción. Corregí primero las que contienen datos o forman enlaces sin texto, y después incorporá esta revisión a la rutina de publicación. Así, el texto alternativo deja de ser un campo completado al azar y pasa a formar parte de un contenido más claro y accesible.